“Un hombre que es presa constante del miedo a perder su empleo, su salario y sus derechos, no es ya un hombre libre. La privatización del Estado destruye la libertad del hombre,aniquila la ciudadanía”.

La privatización, la globalización o como lo llaman los franceses: mundialización, son conceptos que van de la mano, creados por unos pocos, difundidos por los medios de comunicacion de unos pocos y con el objetivo de que el resto piense que es una única ideología mágica que va a salvar al mundo de si mismo.
Este fenómeno arrogante es únicamente económico y esta basado en los principios del neoliberalismo, que es la cuna actual de los comportamientos e ideológias fascistas.
Una pandilla de economistas yankis, se dedicó a mediados de los 70 a propagar las ideas neoliberales, en las cuales decían que el modelo de Estado había crecido tanto que tenía que terminar desapareciendo y la mejor forma de hacerlo era privatizar todo lo que poseía dicho Estado.
“En lo sucesivo, ustedes estarán bajo el control del mercado financiero”
Si se enliminan los servicios públicos, las empresas privadas pueden campar a sus anchas, esto es lo que ha ocurrido y tristemente los gobiernos asisten impasibles al espólio de libertades y derechos humanos y al saqueo del patrimonio público.
Todo comenzó en el Chile de Pinochet, dando luego un salto a la política de Margaret Thatcher a finales de los 70, para terminar recabando en el sumo promotor del neoliberalismo y su expansión, el actor Ronald Reagan.
Otra vez entra en juego la labor desinformativa de los medios de comunicación que ayudan al desarrollo de la globalización divinizando a organismos criminales como la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), hablando de ellas como unas organizaciones que ayudan al desarrollo.
No os acordáis de lo que nos decían en los medios a finales de los 90, esa panacea mágica de que había llegado la era de la riqueza para todos y el desarrollo hacia la modernidad.
Más bien el desarrollo hacia la esclavitud, ahora llamado "crisis", diría yo.
Creo que queda claro que la maquinaria propagandística de la globalización y su ideología, es la comunicación mediática y que la OMC con sus ordenes ejecutivas a los gobiernos de todos los paises, sólo genera trabajo basura, sueldos miserables, el espolio de los recursos tanto económicos como naturales, despidos incontrolados, empresas que no respetan los derechos laborales, ect.
Es el pez que se muerde la cola, nos desinforman, nos globalizan, nos esclavizan y nos entretienen.
Tienen el mundo en sus manos y lo sabemos, pero a mi no me da igual.
Digamos sí, a los intercambios comerciales sin control, sin tasas ni aranceles aduaneros y sin una ley que proteja el comercio interno de cada pais.
Digamos sí la privatización de la energía, el transporte, la salud, la educación y los recursos naturales.
Digamos sí, a la deuda económica generada por las hipotécas de nuestras casas, de nuestros trabajos y de nuestra dignidad como seres humanos.
¿Como hemos podido ser tan estúpidos?. Somos las obreras de la colmena, con poco tiempo para disfrutar de la vida y mucho para trabajar, pagar y consumir, que es otra manera de seguir pagando.
Haciendo un símil con un casino podríamos decir que "la banca nunca pierde", en este caso la banca es el mercado. Un mercado que no para de aumentar sus beneficios a costa de la vida de los trabajadores.
Se están apropiando del mundo quitando todo el sentido a las elecciones democráticas y al voto popular, destruyendo las leyes.
Cada vez el poder intimidatorio que tienen hacia el trabajador por miedo al despido se utiliza para intimidar a los gobiernos, a sus parlamentos y a sus tribunales. Nadie está a salvo de su red de manipulación e intimidación. Pero una de sus peores armas es la deslocalización
Evidentemente nuestro estado actual de crisis, no es tal estado, es un daño colateral de la globalización. Los capitales se escapan de sus paises legítimos, es como intentar cazar un pez de un banco de peces con una mano. Al quedarse sin capital los gobiernos que ya están endeudados hasta las cejas con las bancas internacionales y el Fondo Monetario Internacional comienzan una carrera contrareloj que está determinada por la reducción de costes mediante el despido masivo, creando cada vez más un mundo mas desigual, con más diferencias salariales y más marginación social, en una sociedad cada vez más numerosa.Esa fuga de capital con todas sus consecuencias son parte de la llamada desregularización. Una de las más desoladoras es la vivida por el sector inmobiliario a nivel mundial.

El economista Isaac Enríquez Pérez en uno de sus artículos dijo: "En suma, el modo de producción capitalista tiene implícitas entre las entrañas sus propias contradicciones, es decir, los procesos de construcción de la riqueza y posterior destrucción de la misma son parte de su naturaleza, sobretodo cuando llega el momento en el que los poseedores de los medios de producción (los empresarios) compiten rapazmente entre sí, buscando la obtención de una extraordinaria tasa de ganancia con los más bajos costos y en el menor tiempo posible. El modo de producción capitalista no es absoluto para la producción de la riqueza, sino que por el contrario, entra en conflicto con el mismo desarrollo de la riqueza. Estas contradicciones internas tratan de compensarse con la expansión del campo externo de la producción tal como sucede con el fraccionamiento de los procesos de producción a través de las maquiladoras insertas en la llamada “fábrica global”, con las cuales se tienen establecimientos pequeños que fabriquen y se especialicen en una parte del producto, se instalen en lugares y países estratégicos que cuenten con una mano de obra barata, incentivos fiscales y normas jurídicas que permitan la flexibilización y precarización del trabajo".
“Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo…del miedo al cambio"
Nuestro enemigo es el miedo, está dentro de nosotros y nos paraliza. Si no somos capaces de liberarnos de esa presión, nunca seremos capaces de salir de esta trampa y recuperar nuestra dignidad.
"El miedo nos condena a una vida indigna, fundada en la aceptación de lo inaceptable"
Os remito a que veais estos documentales que seguro que no os dejan indiferentes:















